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Tal y como somos

       Quizás uno de los problemas en cuanto a la igualdad de la mujer o la lucha de géneros; etc. No es solo el hecho de que un "hombre" te acepte tal y como eres, el problema también es que entre nosotras "las mujeres" nos aceptemos tal y como somos sin excluirnos, sin hacerle creer a otra que es menos ni creer que tú eres más.             Quizás deberíamos sentarnos a pensar sobre el amor que nos tenemos y como nos aceptamos, como realmente nos ve el mundo porque muchas veces alegamos cosas que luego se colocan en tela de juicio para lo que probablemente defendemos como "igualdad de género". Creo y lo digo de manera muy personal que parte de la solución esta en nosotras mismas, ¿acaso no nos convertimos es tiranas épicas a la hora de hablar de los defectos de la otra mujer que camina a nuestro lado?, ¿acaso nosotras no somos quien excluimos a otras mujeres por no cumplir los estereotipos o los standards que se necesitan en...

Gríngolas

   Este juicio cotidiano de todos los días el mismo andar sin fijarnos quien es la persona que camina a nuestro lado como caballos con gríngolas que corren sin sentido hacia una meta solo para complacer a otros, caminamos con un rumbo fijo, pero sin ver hacia los lados nos olvidamos de la empatía por aquella persona que aguarda en una esquina de la cera dejamos a un lado la solidaridad por la persona que lamentablemente vive en las calles o en una situación mucho más critica que la nuestra pero aun así seguimos nuestro camino sin mirar a los lados. Ahora la pregunta es ¿nos convertimos en verdugos sociales cuando alguien no es igual a nosotros?. Quienes somos, quien soy yo para juzgar alguien a quien la vida le dio un camino diferente, no sabemos su historia y tampoco paramos a preguntarles por qué esta ahí. Simplemente nos hemos convertido en caballos con gríngolas que tiene una meta fija la mejor metáfora para referirme a esto, indiferentes antes los problemas de los demá...

Diosa

   Su apoteósica permanecía en el cielo cuando ya las luces del sol huyen para dejarla brillar entre tanta oscuridad, una oscuridad que no genera pánico una oscuridad que solo se convierte en vida cuando tú y los otros duermen cuando tú y los otros posiblemente hacen el amor, me alejo de lo coitado del ritmo y las responsabilidades de cada día de las malas experiencias de los problemas existenciales de estos conflictos sociales que me rodean, simplemente para entregarme a ella, en su majestuosidad en su grandeza. Esa apariencia celestial ese reflejo del sol que se convierte en luz para iluminar la noche la única compañía que me queda al terminar un día la única espectadora de mis lujurias de mis lagrimas de mis secretos. Muchos simplemente no notan tu hermosa silueta tu verdadero significado y el poder que ejerces en este mayúsculo universo.     La presencia de tu ser en una noche donde mi alma se despoja de mi cuerpo y se entrega silenciosa y cautiva a ti diosa mí...

Sentir.

Quizás se cierren las puertas blancas que efectivamente llevan mis pupilas hacia la luz un pequeño recuerdo de una niña pálida con ojos grandes y labios rosados, quizás el fin del mundo y el inicio al paraíso lo conseguí en tus ojos. Últimamente he saboreado con gestualidad cada comida, cada textura cada complemento desde el orégano hasta el ají agridulce que me invade las papilas gustativas, después de todo son los pequeños placeres los que te hacen feliz por lo menos a mí si, puntuales marcas a lo largo de la vida desde el olor de aquella escuela donde aprendiste a recopilar los primeros versos hasta lo sedoso y acogedor de las sabanas recién lavadas. Quizás con el tiempo olvide lo mucho que me gustaba mirar el cielo en las tardes, ver como las nubes y el sol hacían cuadros artísticos dignos de fotografías, como asemejaban al mar y pintaban montañas de colores relucientes y despampanantes que poco a poco desaparecían para formar una noche de azules oscuros y brillantes ...

Un verso a la distancia.

      El roció de la lluvia que ingenuamente se funcionaba con los poros de mi piel, los arcoíris diminutos que poco a poco se formaban en los charcos de la carretera ante mis ojos esa pequeña gama de colores que me hacían divagar y sentir tu olor. Un poco pálida como siempre desanimada y marchita como nunca escuchaba como las gotas razonaban en el techo del balcón mientras sutilmente tu recuerdo formaban versos en mi subconsciente, versos que hoy canto, versos que se convierten en golosinas salvajez, dulces y desesperantes. Versos que aunque no los escriba los recuerdo como recuerdo tus ojos claros y los lunares de tu espalda aquellos que asemejan perfectamente las galaxias.           Lluvia, ella a quien le canto hoy sobre ti, lluvia que me limpia la tristeza y me regala la virtud de saber que eres para mí aunque no estés aquí. Esta lluvia que me despoja las lagrimas saladas y me cubre los labios con las gotas dulces, labios que esperan ans...
    Tú, el olor de la tierra mojada, la brisa plena esa que le canta al mar o a las montañas.       El trance, el yo de otra tierra de otro universo posiblemente hasta de otra esfera, los días tranquilos, son los días en los que te miro, aunque son pocos. Me gusta tu risa y tus charlas largas en las que me desconecto del mundo y me entrego a ti, en donde le haces el amor a mi mente. También me gusta el café pero no más que el café claro y soleado de tus ojos, me gusta verte correr aunque mi andar sea más pausado y lento, aunque haya llegado mucho tiempo después.             Me gusta la vida rara, si, diferente a la tuya, me agrada lo incierto lo ficticio los pingüinos en combo por ejemplo. Me gusta el jazz y el soul porque riman exactamente con el movimiento sutil y lujurioso de tu cadera, me gusta tu andar galáctico y tu sonrisa trepidante esa que me hace volar a un plano inexistente en esta contaminada circunferencia. ...
        Los incesantes hábitos de pensar primero en lo que los demás piensa de ti, el arranque inestable del miedo a vivir nuevas hazañas y recorrer los caminos elementales, esos caminos libres y honestos. Los prejuicios de hoy, los de mañana, los que vendrán con el tiempo, los que supero y los que recojo. El lugar en tu cerebro donde guardas todos esos recuerdos, las melodías sonoras  que te hacen cambiar el mundo desde la perspectiva fantasiosa de tus ojos.       Las calles, caminantes de personas vacías una que otras llenas, los distintos pensamientos que me azotan en el metro mientras que la sociedad se devora  a mi alrededor, se hunden se vuelve aire sucio condensado entre tanta escoria. Las poesías melancólicas de la noche y las voces que albergan en mi que fluyen, que se desbordan entre tanta perplejidad  social, entre tanta mentira esta impureza que  me sigue día tras día, que me ve desde cerca.