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Efímero

Los naranjas ruidosos pero cautivos de los atardeceres, así tal cual se asemejan tus ojos.  Analizo la manera  tan desacostumbrada que sin darte cuenta utilizas tus encantos, tu risa sobre la mía y ese gran aviso de peligro que asecha entre nosotros. El cielo se vuelve colosal si estamos juntos Las personas desaparecen     de mi entorno, mi corazón palpita mucho mas rápido de lo normal me convierto torpemente feliz en una versión de mi que solo tú  puedes sacar.   Mi cuerpo fluye como el polen en el viento. Esa mecha de cabello que baila y se posa al costado de tu cara, tu mirada viendo la mía y esa sonrisa tan maravillosa que es capaz de cambiarme un día entero solo con verla un segundo.          La seguridad que haces brillar en mi,   y para terminar me amo pero que bien se siente sentirse amado.    

Primera nota.

Todos los días hago fotografías mentales de tus ojos verdes, exactamente cuando se te dilatan las pupilas sin una razón coherente y de lo hermoso que es  verlos de cerca.

Barquitos de papel.

Tus ojos verdes y la manera tan extraordinaria en la que tus labios modulan las palabras, la caída de un abismo al cual no debía llevarte conmigo. Como los barquitos de papel en el agua te deje ir, no era el momento para aparecer en nuestras vidas por lo menos no en esta, apareciste cuando el cielo se desplomaba en pequeños trozos que poco a poco se iban acumulando dentro de mí por que si aún guardo el cielo en pedazos dentro de mí. Tu presencia como un peregrino, una epifanía inigualable que creabas en mí con tan solo verme y esa luz tan radiante que me hacía cohabitar nuevamente en este espacio Si pudiera encontrar otra solución a todo esto sin que nadie salga mal lo haría, si pudiera devolver el tiempo para no hacerte sentir mi presencia... Lo haría, han pasado los días y aún sigo con mi decisión firme, pero no es fácil tenerte presente, quizás ahora solo estuviera escribiendo cosas bonitas y no esta cantidad de palabras afligidas que a esta altura del texto dejaron de ser...

Tal y como somos

       Quizás uno de los problemas en cuanto a la igualdad de la mujer o la lucha de géneros; etc. No es solo el hecho de que un "hombre" te acepte tal y como eres, el problema también es que entre nosotras "las mujeres" nos aceptemos tal y como somos sin excluirnos, sin hacerle creer a otra que es menos ni creer que tú eres más.             Quizás deberíamos sentarnos a pensar sobre el amor que nos tenemos y como nos aceptamos, como realmente nos ve el mundo porque muchas veces alegamos cosas que luego se colocan en tela de juicio para lo que probablemente defendemos como "igualdad de género". Creo y lo digo de manera muy personal que parte de la solución esta en nosotras mismas, ¿acaso no nos convertimos es tiranas épicas a la hora de hablar de los defectos de la otra mujer que camina a nuestro lado?, ¿acaso nosotras no somos quien excluimos a otras mujeres por no cumplir los estereotipos o los standards que se necesitan en...

Gríngolas

   Este juicio cotidiano de todos los días el mismo andar sin fijarnos quien es la persona que camina a nuestro lado como caballos con gríngolas que corren sin sentido hacia una meta solo para complacer a otros, caminamos con un rumbo fijo, pero sin ver hacia los lados nos olvidamos de la empatía por aquella persona que aguarda en una esquina de la cera dejamos a un lado la solidaridad por la persona que lamentablemente vive en las calles o en una situación mucho más critica que la nuestra pero aun así seguimos nuestro camino sin mirar a los lados. Ahora la pregunta es ¿nos convertimos en verdugos sociales cuando alguien no es igual a nosotros?. Quienes somos, quien soy yo para juzgar alguien a quien la vida le dio un camino diferente, no sabemos su historia y tampoco paramos a preguntarles por qué esta ahí. Simplemente nos hemos convertido en caballos con gríngolas que tiene una meta fija la mejor metáfora para referirme a esto, indiferentes antes los problemas de los demá...

Diosa

   Su apoteósica permanecía en el cielo cuando ya las luces del sol huyen para dejarla brillar entre tanta oscuridad, una oscuridad que no genera pánico una oscuridad que solo se convierte en vida cuando tú y los otros duermen cuando tú y los otros posiblemente hacen el amor, me alejo de lo coitado del ritmo y las responsabilidades de cada día de las malas experiencias de los problemas existenciales de estos conflictos sociales que me rodean, simplemente para entregarme a ella, en su majestuosidad en su grandeza. Esa apariencia celestial ese reflejo del sol que se convierte en luz para iluminar la noche la única compañía que me queda al terminar un día la única espectadora de mis lujurias de mis lagrimas de mis secretos. Muchos simplemente no notan tu hermosa silueta tu verdadero significado y el poder que ejerces en este mayúsculo universo.     La presencia de tu ser en una noche donde mi alma se despoja de mi cuerpo y se entrega silenciosa y cautiva a ti diosa mí...

Sentir.

Quizás se cierren las puertas blancas que efectivamente llevan mis pupilas hacia la luz un pequeño recuerdo de una niña pálida con ojos grandes y labios rosados, quizás el fin del mundo y el inicio al paraíso lo conseguí en tus ojos. Últimamente he saboreado con gestualidad cada comida, cada textura cada complemento desde el orégano hasta el ají agridulce que me invade las papilas gustativas, después de todo son los pequeños placeres los que te hacen feliz por lo menos a mí si, puntuales marcas a lo largo de la vida desde el olor de aquella escuela donde aprendiste a recopilar los primeros versos hasta lo sedoso y acogedor de las sabanas recién lavadas. Quizás con el tiempo olvide lo mucho que me gustaba mirar el cielo en las tardes, ver como las nubes y el sol hacían cuadros artísticos dignos de fotografías, como asemejaban al mar y pintaban montañas de colores relucientes y despampanantes que poco a poco desaparecían para formar una noche de azules oscuros y brillantes ...