Sentir.

Quizás se cierren las puertas blancas que efectivamente llevan mis pupilas hacia la luz un pequeño recuerdo de una niña pálida con ojos grandes y labios rosados, quizás el fin del mundo y el inicio al paraíso lo conseguí en tus ojos. Últimamente he saboreado con gestualidad cada comida, cada textura cada complemento desde el orégano hasta el ají agridulce que me invade las papilas gustativas, después de todo son los pequeños placeres los que te hacen feliz por lo menos a mí si, puntuales marcas a lo largo de la vida desde el olor de aquella escuela donde aprendiste a recopilar los primeros versos hasta lo sedoso y acogedor de las sabanas recién lavadas. Quizás con el tiempo olvide lo mucho que me gustaba mirar el cielo en las tardes, ver como las nubes y el sol hacían cuadros artísticos dignos de fotografías, como asemejaban al mar y pintaban montañas de colores relucientes y despampanantes que poco a poco desaparecían para formar una noche de azules oscuros y brillantes estrellas donde podía imaginar que algún día seria una de ellas, después de todo me convertí en una más del rebaño con problemas emocionales económicos, crisis existenciales y problemas de autoestima reservados aunque no parezca. También perdí el amor por muchas cosas, más que amor era capricho como también conocí el amor en otras personas en otras cosas, deje de correr detrás de alguien que iba mucho más rápido que yo y decidí ir a paso calmado degustando de cada estación del año.
Quizás con el tiempo debería haber dejado de ser tan ingenua y de cometer tantos errores, pero he aprendido que simplemente mantengo un andar tosco pero complaciente, recuerdo muy bien los días en los que la lluvia se convertía en caos pero ahora es pureza, pureza viva. Quizás sigo el camino que no debo pero que quiero, quizás vivo en un mundo donde la poesía y el arte se vuelven reales, donde solo tú interpretas tu futuro donde solo tù le colocas el ritmo que quieres que baile tu alma, donde te tengo a ti y las puertas blancas y puras de tus ojos claros, como las flores pálidas que me llenan de armonía radiante, si tengo eso quizás ya no necesite nada más.

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