Gríngolas

   Este juicio cotidiano de todos los días el mismo andar sin fijarnos quien es la persona que camina a nuestro lado como caballos con gríngolas que corren sin sentido hacia una meta solo para complacer a otros, caminamos con un rumbo fijo, pero sin ver hacia los lados nos olvidamos de la empatía por aquella persona que aguarda en una esquina de la cera dejamos a un lado la solidaridad por la persona que lamentablemente vive en las calles o en una situación mucho más critica que la nuestra pero aun así seguimos nuestro camino sin mirar a los lados. Ahora la pregunta es ¿nos convertimos en verdugos sociales cuando alguien no es igual a nosotros?. Quienes somos, quien soy yo para juzgar alguien a quien la vida le dio un camino diferente, no sabemos su historia y tampoco paramos a preguntarles por qué esta ahí. Simplemente nos hemos convertido en caballos con gríngolas que tiene una meta fija la mejor metáfora para referirme a esto, indiferentes antes los problemas de los demás indiferentes antes los sentimientos.
    El protagonista de esta fotografía no me relato su historia ni yo le hable de la mía, él no me dijo que quizás paso días donde el frio se hacía insoportable y las lágrimas eran las únicas que podían clamar su sed, no me hablo tampoco por qué estaba allí en aquella esquina con aquellos libros pero el simple hecho de verlo ahí y recibir de él una calidad sonrisa dejar que su aura contagiara la mía me hizo entender que a veces dejamos pasar momentos insignificantes pero a la vez tan gratos; me hizo entender que la empatía es el camino correcto para mantener a un ser armonioso y placentero que no somos quien para ser los verdugos sociales que juzgan a otros. Esa barba con canas que adorna su cara no es más que cada una de las experiencias que le toco vivir y esas canas son aquello que explica lo que hay más allá de la ropa y el dinero de la posición social y las apariencias externas que hoy al parecer controlar nuestra sociedad. Esa barba blanca como los copos de nieve que hasta ahora solo he visto en las películas, aquellas canas que solo me contaban historias en un país donde ahora todos vamos perdiendo el control, una sonrisa alegre ante aquel lente, una fotografía más con una historia más y yo solo podía pensar que aun hay personas que con pequeños gestos pueden cambiarte el día, pueden hacerte creer que de todas las situaciones negativas siempre se sale victorioso que siempre hay motivos para sonreír para creer en algo, para seguir luchando.

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